
Las enfermedades ocultas provocadas por una mala digestión
El proceso de la digestión es muy complejo y comienza en la boca, una vez que el bolo alimenticio cae al estómago, se mezcla con los jugos gástricos hasta llegar al intestino delgado, que, gracias al aporte de las secreciones pancreáticas y biliares, favorecen su digestión.
Aquí es donde está la clave. Se necesita un adecuado complejo enzimático, así como una microbiota adecuada y una pared intestinal intacta para que los nutrientes puedan ser absorbidos correctamente.
El doctor Diego Sánchez Muñoz, médico especialista en aparato digestivo, explica que habitualmente los síntomas asociados a procesos de mala digestión suelen ser autolimitados, asociados a ingestas copiosas o a alguna transgresión dietética.
Hay ocasiones en los que estos síntomas de hinchazón, dolor abdominal, cambios en el hábito intestinal, reflujo… son mantenidos en el tiempo o aparecen recurrentemente.
En este caso, «esta situación es señal de que debería consultar a un especialista; es preciso, además, estar alerta por si aparece algún otro síntoma de alarma grave, como pérdida de peso o sangre con las heces, entre otros».
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